El último alegato
En la infausta ciudad de Doxalópolis, donde las decisiones no conocían de razones, sólo de olores, sabores y colores, un debate ferviente cobraba vida: la elección de jueces, magistrados y ministros mediante el voto popular. Mientras la multitud se entregaba a la emoción colectiva, Samuel Rivas, un abogado profundamente comprometido …